Ser profesor: lo que me gusta menos y lo que me gusta más

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Hola, soy Javier Leiva y esta es una nueva entrega de la serie Ideas al Aire.

Este fin de semana he estado revisando trabajos de alumnos de posgrado y ayer, al terminar, pensaba que es una de las tareas que menos me gusta cuando trabajo como profesor.

INTRO

Fíjate en que he dicho revisar, y no corregir. La palabra corregir no me gusta nada porque la considero pretenciosa. Creo que solamente en algunos casos los profesores corrigen. Por lo menos en mi caso, lo que como mucho me considero capaz de hacer es sugerir mejoras, proponer otros puntos de vista o señalar posibilidades no exploradas.
Si fuera profesor de ortografía, por ejemplo, la cosa seguramente sería distinta.

Pero dicho esto, como he comentado la tarea de revisión de trabajos es quizá la que menos me gusta. Normalmente es porque en un gran porcentaje, las tareas que realizan los alumnos son muy similares.

No es culpa de ellos, es que a veces las materias que se trabajan dan para poca creatividad a la hora de plantear ejercicios. O que el poco creativo soy yo a la hora de plantearlos. Eso también puede ser.

Aunque en algunas ocasiones, sí que me he divertido mucho con esa parte del trabajo. Un par de ejemplos:

  • En el Máster de Comunicación Corporativa de la Universidad de Alcalá trabajábamos con Google Drive dentro de una asignatura de herramientas de trabajo colaborativo.
    Algunos de los 30 alumnos ya conocían Google Drive, pero ninguno de ellos había trabajado nunca en un documento que que debiera consensuar a distancia con otras 30 personas.

    Mis instrucciones eran sencillas: tenían que redactar un artículo de un mínimo de palabras a partir de un término que yo les daba y sobre un documento en blanco. Para tomar decisiones, se podían comunicar a través del propio documento o en el foro del campus virtual.

    La verdad es que sudaron el documento, y seguramente llegaron a odiarme bastante durante los días que duró el ejercicio, pero aprendieron un montón y el resultado fue una maravilla. Al terminar, estaban más que contentos con la experiencia y los objetivos se superaron con creces. Y por cierto, yo también aprendí mucho viendo cómo trabajaban para ponerse de acuerdo y avanzar en el documento.

  • El segundo ejemplo es de la Universidad de Vic, en una asignatura que se llamaba Información Electrónica. En este caso no fue un ejercicio de unos días, sino un examen de dos horas.

    Estaban todos los alumnos en clase y tenían un ordenador para cada uno. Hice grupos de tres personas al azar y les encargué una tarea a realizar en grupo.
    Podían usar internet libremente, pero pese a estar todos en el mismo espacio físico solamente podían comunicarse entre ellos a través de una sala de chat de grupo que yo mismo les habilité y que podía ver a tiempo real.

    Yo me divertí mucho más que ellos, pero creo que el resultado fue muy bueno y todos trabajaron de forma excelente. También sé que nunca olvidarán lo mucho que sufrieron aquella mañana 😀

Pensando en los dos ejemplos anteriores, se me ocurre que quizá los mejores ejercicios son aquellos que están menos dirigidos por el profesor. Unas pocas pautas claras y dejar que sean los propios alumnos los que dirijan, discutan entre ellos y trabajen en el desarrollo. Con la ayuda que sea necesaria, claro.

Eso me lleva justamente a otro punto, el del disfrute. En general, con lo que más disfruto cuando trabajo como profesor es con el intercambio de ideas con los alumnos. Tanto si el curso es presencial como a distancia, me encanta que me pregunten, que aporten información complementaria, que me corrijan o lo que sea. Que me interpelen, en general.

Me encanta tener que buscar información para responder preguntas cuya respuesta de entrada no conozco. Me encanta argumentar mi posición cuando no coincide con la del alumno. Y me encanta cuando alguien aporta algo que mejora lo que yo he puesto sobre la mesa.

No lo digo por decirlo… los que han sido alumnos míos saben que es así.

En fin, pues estas han sido algunas elucubraciones sobre el oficio de intentar enseñar.

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Si no te ha gustado, suspéndeme. Y dime el motivo, si te apetece.

Muchas gracias en cualquier caso.

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