Desplazando el bibliocentrismo: 7 ideas para usar Youtube en la biblioteca

Nota: texto escrito para el Grupo Thinkepi y publicado originalmente en la lista IweTel. La intención es provocar reflexión y debate, así que cualquier comentario al respecto será muy bienvenido.

La plataforma Youtube es el tercer espacio de internet más popular del mundo por detrás de Google y Facebook y es el sitio web preferido por la mitad de los adolescentes. Tiene más de mil millones de usuarios que cada día ven (vemos) cientos de millones de horas de video sumadas a partir de los miles de millones de visualizaciones. Las estadísticas de uso superan cada mes en más del 50% a las del mismo mes del año anterior. Por otro lado, muchos de esos usuarios son (somos) al mismo tiempo productores de contenido, lo que lleva a  que durante cada minuto del día se suban a Youtube 300 horas de video. Es decir, 18.000 unidades de tiempo por cada unidad transcurrida.

Teniendo en cuenta los compañeros de podio de Youtube y sabiendo que el punto fuerte de Facebook no es precisamente la recuperación de contenidos, podemos afirmar que Youtube es el segundo motor de búsqueda del mundo (solamente después de Google). Hoy en día, ante necesidades de información, cada vez más gente busca respuestas en video… y las encuentra. Algunos ejemplos:

Podría seguir indefinidamente, pero creo que como muestra está bien. Cualquiera que use la plataforma sabe que allí se puede encontrar todo tipo de contenido.

En este texto me centro en Youtube, pero no se debe dejar de tener en cuenta que existen otros actores en el mercado del video en internet. Por ejemplo, hay herramientas de similar concepto como Vimeo o Dailymotion, y también otras plataformas sociales que sin estar centradas en el video apuestan fuertemente por él (sería el caso de Instagram o incluso de Twitter, que recientemente ha añadido la posibilidad de publicarlos desde su aplicación móvil); por otro lado, hay aplicaciones como Vine que están específicamente centradas en la publicación de pequeños clips. Para finalizar, incluso en Facebook este formato es cada vez más importante.

Entrevista en video #ifn
Entrevista al bibliotecario Alfredo Rosales en la Biblioteca Nacional del Perú

 

A la vista de todo lo dicho, es evidente que el video genera interés entre los internautas, que la estrella en este momento es Youtube y que cualquiera que trabaje intensamente con contenidos (como hace la biblioteca) debería intentar aprovechar todas las posibilidades de este formato y lugar. En primer lugar, incorporando el recurso como fuente de información para solucionar las dudas de los usuarios (o para realizar recopilatorios sobre temas diversos, por ejemplo). En segundo lugar, y es en lo que quiero centrarme, en tanto que creador y distribuidor de contenidos propios. La pregunta en este sentido es: ¿qué papel de esta obra están interpretando las bibliotecas? La respuesta, en general, es que casi siempre son meras espectadoras, en algunas ocasiones actúan como extras, a veces se apuntan a algún papel de actor de reparto y solamente en casos puntuales actúan como verdaderos actores protagonistas. Decía Paula L. Webb en su artículo YouTube and libraries: It could be a beautiful relationship que YouTube is a social software application that could radically change how we look at library instruction and training . . . if we let it. Esa afirmación es de 2007, y me atrevo a decir que en general ocho años después seguimos anclados en el could be.

Sin embargo, sería injusto no reconocer que en muchas bibliotecas sí se está usando Youtube y en algunos casos de forma satisfactoria. A continuación expongo algunos ejemplos de videos, la mayoría de ellos identificados durante un trabajo de benchmarking sobre usos de medios sociales que realicé el año pasado para el Servei de Biblioteques de la Generalitat de Catalunya (quienes, por cierto, tienen su propio canal). Por supuesto no es una recopilación exhaustiva, pero creo que es válida para realizar una aproximación general al tipo de videos que se está realizando:

En mi opinión, todos los ejemplos mostrados pueden ser considerados como buenos usos de Youtube desde la biblioteca. Es decir, creo que hay que hacer esas cosas y quisiera que todas las bibliotecas se animaran a hacerlo. Sin embargo me parece que limitarse a ellos no explora todas las posibilidades existentes, así que me gustaría sugerir algunas ideas complementarias para vuestra consideración. Se trata de una lista abierta que sería fantástico que mucha gente se animará a completar con nuevas ideas (quizá algunas en funcionamiento y que yo no conozco):

  1. Videos sobre el entorno. Sobre todo en una biblioteca pública, creo que colaborar en acercar el territorio a sus habitantes debe formar parte de los objetivos.
  2. Videos regulares con una agenda de actividades de interés para la comunidad (tanto los que organiza la biblioteca como los que organizan otras entidades).
  3. Entrevistas. Una biblioteca pública puede entrevistar a autores (locales o no), a responsables del centro médico, del teatro, al experto en botánica del pueblo, a un miembro de una asociación de vecinos, etc. Hay mucha gente interesante y que tiene cosas que enseñar al resto, incluso dentro de una comunidad pequeña. ¿No puede ser la biblioteca quien ponga en común los distintos saberes de las personas de su entorno? Por otro lado, una biblioteca universitaria puede obtener y socializar conocimiento a partir de expertos en distintos temas que trabajan en la propia universidad. No siempre es sencillo que alguien de un departamento determinado sepa en qué están trabajando en otro departamento, en otra facultad… ¿qué mejor intermediario que la biblioteca para poner un poco de luz por ese lado?
  4. Reseñas en video de libros, películas o cualquier material del fondo de la biblioteca (o que no esté en el fondo).
  5. Videos de todas las actividades que se llevan a cabo en la biblioteca y, por qué no, en otras entidades de interés.
  6. Videos sobre curiosidades o utilidades que pueden encontrarse en el fondo de la biblioteca. Por ejemplo, la explicación de qué significa la expresión deuce puede servir para introducir un libro sobre el tenis al tiempo que el usuario interesado ya está aprendiendo algo nuevo.
  7. Videos enseñando a realizar cosas de todo tipo. En ese sentido, creo que el listado de videos sobre cocina local de las Biblioteques del Maresme es excelente y puede usarse como ejemplo para muchos otros temas: manualidades, bricolaje…

Son siete propuestas y, como he dicho, podrían ser muchas más. Creo que serían un gran complemento a los ejemplos reales mostrados, y que adoptarlas ayudaría a las bibliotecas a posicionarse delante de los usuarios como un agente moderno, dinámico y, sobre todo, útil. En general, una persona no acude a la biblioteca porque necesita acudir a la biblioteca sino por algo que puede conseguir en ella. La biblioteca suele ser consciente de ello, pero en mi opinión a veces en los medios sociales de internet lo olvida y adopta un papel demasiado bibliocéntrico (que interesa a otros bibliotecarios, pero no siempre a los usuarios). Lo que intenta mi aportación es precisamente desplazar el centro de gravedad de las actividades en Youtube hacia las necesidades de esos usuarios y hacia el contenido de la biblioteca, y no tanto hacia (o por lo menos complementando) el continente.

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Cumpleaños bloguero: 12

Es extraña esta costumbre que tenemos unos cuantos de celebrar la fecha en que hace años que empezamos a bloguear. Yo no celebro la fecha en que empecé a usar el correo electrónico, por ejemplo… pero en cambio me hace una ilusión enorme cuando se cumple un año más desde que empecé con los blogs.

Seguramente, la razón de lo que digo tiene su origen en que el blog fue la primera gran herramienta que nos permitió a muchos comunicarnos con cualquier persona del mundo, de forma pública y con la opción de recibir respuesta y de articular una conversación real. De repente podíamos transmitir nuestras ideas en abierto y tener de audiencia incluso a los mejores en nuestro campo, que además en muchos casos se dignaban a tenernos en cuenta y a entrar al diálogo con nosotros. No había redes sociales, así que la brega en el apartado de comentarios podía llegar a ser muy viva.

Eran algo mágico, los blogs. De hecho, quizá se puede decir que el concepto Twitter se inventó en los blogs. Los viejos del lugar recordarán aquellos posts en continua actualización que se creaban para ir narrando las evoluciones de determinados acontecimientos. Lo digo y me viene a la cabeza, por ejemplo, en lo que aconteció en España a nivel político los días 12 y 13 de marzo de 2004.

En fin. Los blogs. Otras herramientas les quitaron protagonismo, pero por aquí siguen y seguirán porque permiten publicar contenidos de un modo que sigue siendo necesario.

Yo nunca he parado de bloguear desde que empecé, y en muchos blogs distintos, aunque he tenido mis épocas de más o menos actividad. Últimamente, por ejemplo, estoy más dedicado a los videos… aunque si tengo que ser sincero en cierto modo considero que lo que hago en Youtube no está tan lejos de ser un blog. Hasta hace no demasiado tiempo, consideraba a mi blog personal un continuo de aquel lejano Bibliotecario desordenado con el que me estrenaba desde Savigny Sur Orge el 17 de febrero de 2003. No obstante, eso dejó de tener sentido y hace algún tiempo decidí separar esa etapa y dejarla reposar definitivamente. Ahora yace, a modo de homenaje póstumo, en un espacio sin actualización dentro de Worpress.com.

bibliotecario-desordenado
Primera anotación de Bibliotecario desordenado

Al recuperar la captura de pantalla de aquellos primeros días me ha hecho ilusión ver los primeros enlaces que puse en el blogroll del blog (cuando tener blogroll era algo incuestionable). Eran estos:

Por cierto, del último me encantaba el subtítulo: Diario de un bakala.

A quien le interese, se puede consultar la pequeña primera historia del blog que publiqué hace años.

Otros aniversarios:

¿Es adecuado el término Curador de contenidos?

Esta mañana se ha publicado un mensaje en la lista Iwetel en el que se preguntaba por una traducción más afortunada para “curación de contenidos”. En un mensaje posterior se ha hablado de documentalista, lo cual no es nada descabellado… pero como yo creo que esa pregunta va mucho más allá de los puramente terminológico me he animado a responder.

Copio a continuación mi mensaje íntegro. Iwetel es una lista profesional con casi 6.000 miembros del sector de las bibliotecas y los centros de documentación, así que la cuestión debe entenderse en el contexto de esa profesión.

Creo que no es solo una cuestión terminológica.

Yo he hecho algunos cursos y charlas sobre curación de contenidos (lo siento), y precisamente en una de las últimas (Socialbiblio, el mes pasado) empecé explicando mi punto de vista sobre este tema. Es el siguiente:

  1. Teóricamente, para la gente de nuestra profesión lo único nuevo que hay en el concepto de curador de contenidos es el nombre*. Es cierto que se asocia la denominación a un entorno más tecnológico que el tradicional, al uso de herramientas de la web social… pero cualquier profesión experimenta evoluciones o cambios y no por eso hay que cambiarle el nombre a medida que se moderniza.
  2. Sabiendo que no es necesario cambiar el nombre por razones técnicas, si yo veo una oportunidad de trabajo en llamarme curador de contenidos (o content curator) que no veo llamándome documentalista… pues lo siento mucho pero me haré llamar curador de contenidos (seguro que a algunos incluso les daría vergüenza usar esa denominación, pero no es mi caso).

Como yo lo veo, hay básicamente dos entornos profesionales en los que nosotros podemos trabajar:

  • Entorno bibliotecario
  • Resto del mundo

Tradicionalmente, hemos trabajado en el entorno bibliotecario (en genérico) y hemos estado muy preocupados porque el resto del mundo no entiende lo buenos que somos en nuestro trabajo… y lo útiles que podríamos ser para ese resto del mundo si se enterara de que existen los documentalistas.

Pues bien, pasa el tiempo y parece que no se enteran (qué le vamos a hacer, habría que investigar las causas pero una de ellas podría ser que no hemos sabido ir donde había que explicarlo y explicarnos). En cambio ahora al resto del mundo le llama la atención un nuevo perfil (nótese la cursiva, por favor) que se llama curador de contenidos, igual que durante un tiempo llamaba la atención otro perfil llamado community manager o, anteriormente, lo había hecho otro llamado infonomista. Seguro que ha habido otros que ahora no recuerdo o que no he llegado a escuchar (soy joven), y habrá otros más en el futuro.

El caso es que, mientras nosotros nos preocupamos por la pureza de nuestra denominación, hay otros que sin saber conceptualizar una necesidad de información ni haber hecho una búsqueda avanzada en su vida están vendiéndose como curadores de contenidos porque han aprendido un par de herramientas y saben seleccionar enlaces que les llegan vía Twitter. Y por si eso fuera poco, encima hay algunos otros que les contratan y les pagan por ello.

Yo lo veo claro: lo importante no es el nombre sino las destrezas de cada uno y las oportunidades de sacarles partido a nivel profesional y personal detectando las oportunidades que ofrece el entorno. La terminología está bien (no digo lo contrario), pero creo que el debate que puede surgir de reflexionar sobre denominaciones como la que nos ocupa puede ir mucho más allá de eso.

* Aunque mi experiencia en los cursos a veces me muestra otra realidad que no coincide tanto con la teórica.

Por si interesa: el debate en Iwetel.

Bibliotecas norteamericanas ante la web social

Blok de BidHace varios meses desde Blok de Bid me pidieron la reseña del informe Social media, libraries, and web 2.0: How American libraries are using new tools for public relations and to attract new users: Fourth annual survey November 2011.

Acepté el encargo, por fin pude hacerla y hace pocos días se ha publicado. Este es el fragmento inicial:

¿Están usando las bibliotecas de los Estados Unidos las herramientas de la web social? Las que lo hacen, ¿con qué intenciones? ¿A través de qué tipo de herramientas? ¿Dirigidas a qué tipo de público? El trabajo, ¿da resultados? ¿Qué inconvenientes aparecen? ¿Qué nuevas necesidades?

A estas y otras respuestas parecidas intenta dar respuesta la encuesta realizada por Curtis Rogers, director de Comunicación en la South Carolina State Library, en noviembre de 2011. A sus preguntas respondieron 548 bibliotecarios de todos el país entre los que había sobre todo profesionales de las bibliotecas públicas (62%) o universitarias (25%). En cuanto a áreas de trabajo, fueron las más representativas y por este orden: administración/gestión (47%), servicio de referencia (18%), comunicación y márqueting (10%), área infantil (6%) y servicios técnicos (6%).

Si te interesa, puedes leer la reseña completa en la fuente original: Bibliotecas norteamericanas ante la web social.

Me duele en la biblioteca

Quiero empezar esta pequeña reflexión proclamando mi amor a los libros y al papel. La lectura me llamó a través de cuentos de papel que por la noche sonaban en mis oídos antes de que se apagara la luz, y fue ganando terreno en mi vida con las revistas (también de papel) que corrían por mi casa y cuyas páginas pasaban una y otra vez por delante de mis ojos. Más tarde, terminó de apoderarse de mi mente gracias a las toneladas de libros (nuevamente de papel) que había en la Biblioteca del barrio de Gràcia de Manlleu y que me llevaba a casa en dosis de entre 200 gramos y un kilo.

Lo de visitar la biblioteca fue un hábito, o quizá una adicción, que se transformó en profesión: estudié Biblioteconomía y desde entonces he trabajado en bibliotecas (los primeros años) o para bibliotecas (desde 2004 hasta ahora). Las amo, así que mis hijos han tenido carnet de la biblioteca pública antes que dientes: anhelo que desarrollen la misma gratitud hacia las bibliotecas que he desarrollado yo.

En la etapa actual de su vida (tienen ambos menos de 3 años) la biblioteca es muy útil: hay cuentos de papel y otros materiales con formas diversas que ayudan mucho a que vivan una experiencia óptima de aprendizaje; realmente no leen (todavía no saben) sino que miran, tocan, juegan… y escuchan como somos otros quienes les leemos (en la biblioteca, también en casa). Aprenden a través de esa experiencia y yo estoy convencido de que en este momento los cuentos tradicionales son una de las mejores herramientas para su desarrollo.

Pero mis hijos crecerán, necesitarán aprender cosas que ya no aparecen en los cuentos de los primeros años y temo que en ese momento desaparecerá definitivamente la posibilidad de que se enamoren de la biblioteca. La razón es que, simplemente, no la necesitarán.

Para hacer este pronóstico me baso en lo que observo en el mundo que me rodea y, sobre todo, en mi propia experiencia: mi adicción no debía ser tanta porque se curó sola de un día para otro. Sigo leyendo, sigo aprendiendo, pero ya no voy a la biblioteca (o cuando alguna vez me dejo caer en una es de visita porque, aunque ya no la necesite, el cariño no se ha apagado en mi interior). De repente dejé de necesitarla o, más bien, lo que necesito para mi desarrollo intelectual lo encuentro de forma más sencilla en otros lugares. Siento que mi vida del siglo XX encontraba respuestas en la biblioteca, pero la del siglo XXI las encuentra antes de tener que recurrir a ella.

Mis hijos han nacido en el siglo XXI y, hoy en día, el proceso de aprendizaje ha cambiado: los que aprendemos (chavales, también mayores) podemos contribuir a crear el conocimiento que nosotros mismos vamos a adquirir, y el profesor (cuando es necesario) ha dejado de tener el rol de sabio y ha pasado a ser un facilitador (¿mediador?). El contenido se actualiza constantemente y el papel ya no es en muchos casos el continente ideal, en primer lugar porque no ofrece esa flexibilidad necesaria y en segundo porque en este momento hablar de contenido no equivale necesariamente a hablar de letras y gráficos o imágenes fijas.

Así que, en este siglo XXI, cuando entro en una biblioteca muchas veces me siento iniciar un viaje al siglo pasado. Un pasado que, pese a todo, existe en mi memoria y me permite mantener un vínculo… pero un pasado que no existe para mis hijos y que podrán obviar si no le ven utilidad sin que les represente ninguna carga. Así pues, siento que mi anhelo no se cumplirá… aunque no estoy seguro de que eso vaya a ser malo para mis hijos. Y sin embargo… me duele en la biblioteca.

Por favor… ¿alquien puede ofrecer algo de esperanza a mi desasosiego?


Nota: texto escrito para el Grupo Thinkepi y publicado originalmente en la lista IweTel. La intención es provocar reflexión y debate para, justamente, que a nadie le tenga que doler la biblioteca porque se consigue que siga siendo útil y necesaria.

Taller en la Biblioteca Nacional del Perú: Bibliotecas en el mundo digital

En julio estuve unos días en Lima (Perú) impartiendo el taller Bibliotecas en el mundo digital. Estuvo organizado por la Subdirección General de Cooperación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte junto a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Biblioteca Nacional del Perú. También tuvo el apoyo de la sección de IFLA para Latinoamérica y el Caribe (IFLA-LAC) Mi papel fue el de coordinador y profesor del taller, y me acompañó en la docencia el pibe Fernando Gabriel Gutiérrez.

Javier Leiva y Fernando Gabriel Gutiérrez
Junto a Fernando

El origen de este taller lo encontramos en un curso parecido que impartimos también Fernando y yo el año pasado en Antigua (Guatemala). Dado que el resultado de dicho curso había sido muy bueno, desde el Ministerio nos propusieron repetirlo pero con un nuevo enfoque más ambicioso:

  • Convertirlo en un taller práctico orientado a formar formadores. Es decir, conseguir que los alumnos del taller lo replicaran en su entorno.
  • Al mismo tiempo, debería pie a proyectos de aplicación de lo aprendido en el propio entorno profesional de esos mismos alumnos (bibliotecarios en activo).
  • Si lo anterior se cumplía, el plan sería poder replicar la experiencia en otros países de la zona (con el apoyo de IFLA-LAC).
  • Todo lo anterior permitiría obtener un buen número de proyectos reales en entornos bibliotecarios que pasarían a formar parte de una base de buenas prácticas

Desde julio hasta ahora ha pasado poco tiempo, pero los participantes del taller de Lima están trabajando en sus proyectos y según me contaron hace unos días ya se han realizando algunos talleres de réplica. Además, la experiencia ha interesado mucho en el seno de IFLA-LAC (fue presentada en el congreso IFLA de este agosto en Helsinki) y todo parece indicar que Fernando y yo volveremos a vernos algunas veces más. Por lo pronto, si todo va bien muy pronto estaremos en Colombia 🙂

Lima
El malecón de Lima en Miraflores

De Perú me llevé un gran recuerdo y espero que no sea mi última vez allí. Aprovecho este post para agradecer la implicación y hospitalidad de todos y, como curiosidad, os dejo este video en el que me dan la bienvenida a la ciudad de Chancay (sí, yo también me quedé alucinado 🙂

Curso en el Hospital 12 de Octubre: La web 2.0. Herramientas para comunicación e información en una comunidad científica

Hace unas semanas estuve toda una mañana en el Hospital 12 de Octubre de Madrid departiendo con la gente de la biblioteca y otros servicios sobre las oportunidades que para el hospital pueden residir en los medios sociales de internet. Iba a ser un curso, pero al final fue una especie de híbrido entre taller y sesión de consultoría. Creo que fue mejor así, ya que el lugar, el tamaño de la audiencia, la situación de partida… llevaban a eso.

Creo que fue algo positivo para todos, y me incluyo. No todos los días se puede ver un gran hospital desde una visión más interna: profesionales muy distintos compartiendo edificio, mismas personas con distintos roles, investigación y práctica, pacientes que necesitan que el hospital se muestre cercano porque su relación con él suele desarrollarse solo en momentos más o menos delicados…

Me parece un entorno apasionante, así que aunque de momento se trataba de una sesión aislada espero que surja la oportunidad de profundizar más en el futuro. Si es así, ya contaré 🙂

Madrid | Hospital 12 de Octubre